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Tendencias del desarrollo democrático
por país
 
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Nicaragua ha sido uno de los países que más ha caído con respecto al 2005
(del 10 al 15 lugar en el Ranking regional). Ha tenido una baja de más del
21%. Esto se evidencia fuertemente en la Dimensión III y en la Subdimensión
Social de la Dimensión IV. Forma parte del grupo de países con bajo desarrollo
democrático.
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Con
respecto a la Dimensión II, “Respeto de los Derechos Políticos y las
Libertades Civiles”, ha tenido un leve retroceso en los indicadores de
Inseguridad y de Género, aunque el resto se ha mantenido estable. En esta
dimensión, aunque es la de mejor comportamiento para el país, no logra
alcanzar el promedio regional.
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En la
Dimensión III “Calidad Institucional y Eficiencia Política”, el retroceso ha
sido muy fuerte, sufriendo bajas en todos los indicadores que la componen,
salvo en el indicador de Participación de los partidos políticos en el Poder
Legislativo. Además este año, debido a la crisis política que vivió Nicaragua
durante el 2005 que amenazaba con terminar con el gobierno de Bolaños, sufrió
el impacto de la aplicación del Factor de Anormalidad Democrática. En esta
Dimensión obtuvo el cuarto puntaje más bajo de la Región.
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En la
Subdimensión “Capacidad para Generar Políticas que Aseguren Eficiencia
Económica” aunque
mejora
levemente el valor alcanzado respecto al año anterior, se mantiene por debajo
del buen comportamiento regional en la materia, integrando el grupo de peor
desempeño junto a Paraguay, Bolivia y Honduras. El indicador que impactó más
negativamente fue el de Libertad Económica.
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En la
Subdimensión “Capacidad
para Asegurar Políticas que Aseguren Bienestar”
su
desempeño ha sido peor que el de 2005, especialmente por el fuerte retroceso
en materia de Gasto Público en Salud y la caída del nivel de Matriculación
Secundaria. El indicador de Pobreza empeora levemente; no así los de
Mortalidad Infantil y Gasto Público en Educación que mejoran.
MEMORIA DEMOCRATICA
NICARAGUA
Durante todo el 2004, el gobierno, el FSLN y el PLC habían intentado
concretar el llamado al diálogo nacional para intentar resolver los conflictos,
y finalmente el 12 de enero de 2005 el Presidente Enrique Bolaños, el Secretario
General del FSLN Daniel Ortega, y el PLC suscribieron el “Acuerdo por el Diálogo
Nacional”. el Cardenal Miguel Obando y Bravo y Jorge Chediek (Coordinador
residente de UN) estuvieron presentes como garantes. El acuerdo establecía tres
agendas: una coyuntural; una segunda, de reformas institucionales y una tercera,
que correspondía al desarrollo económico y social del país. Sin embargo, el
Diálogo aparecía como básicamente inestable, ya que dependía claramente del
posicionamiento político y de la correlación de fuerzas de sus protagonistas,
que podía cambiar en cualquier momento y por cualquier situación.
Después de sobrevivir a través de pactos “intermitentes” —en un momento con
el PLC, en otro con el FSLN—, y de la aprobación de las leyes económicas que
aseguraran un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI), el Presidente
Bolaños logró sobrevivir a un año en que la crisis política que vivía Nicaragua
amenazaba con terminar con su gobierno. Los orígenes de esa situación se
remontaban a agosto de 2002, cuando los esfuerzos de Bolaños por combatir la
corrupción terminaron enfrentándolo directamente con su antecesor, Arnoldo
Alemán Lacayo. Alemán fue condenado a veinte años de cárcel, pero en el proceso
Bolaños perdió el apoyo del oficialista Partido Liberal, controlado con puño de
hierro por el ex mandatario. Bolaños se convirtió así en un presidente sin
partido, que sin embargo no desistió en su empeño por impulsar importantes
reformas institucionales.
Esta vocación reformista se tradujo, al poco tiempo, en un enfrentamiento
directo con las principales fuerzas políticas del país, el Partido Liberal y el
opositor Frente Sandinista, a los que el Presidente acusó de pactar para
consolidar su control sobre los diferentes poderes del Estado. Aprovechando su
control conjunto sobre la Asamblea Nacional, sandinistas y liberales acordaron
reformar las estructuras directivas de la Corte Suprema de Justicia, el Consejo
Supremo Electoral y la Contraloría General de la Republica, y colocaron en los
puestos claves a cuadros leales a las orientaciones partidarias. Posteriormente,
y bajo el criterio de que el Parlamento es el único representante legítimo de
los intereses populares, los denominados "partidos del pacto", también,
iniciaron el proceso de aprobación de unas reformas constitucionales que
reducían drásticamente las competencias del poder ejecutivo. La medida fue
denunciada el 9 de diciembre de 2004 por el Presidente Bolaños como el
equivalente de un golpe de Estado. "La Asamblea Nacional pretende cambiar la
Constitución para crear un nuevo régimen. Se está gestando, pues, un Golpe de
Estado Constitucional. Se pretende el regreso de otra dictadura", declaró en esa
oportunidad el Presidente.
Superada con intervención internacional aquella situación, una nueva etapa
crítica empezó el 30 de Agosto de 2005, cuando la Corte Suprema de Justicia
emitió una resolución ratificando la validez de las reformas constitucionales.
Pero el Ejecutivo, amparado en una resolución anterior de la Corte
Centroamericana de Justicia, se negó a acatar el fallo de un poder judicial que
consideraba corrupto y al servicio de los intereses partidarios. La Asamblea
Nacional, en respuesta, anunció que procedería a discutir un posible desafuero
de Bolaños, para que el mandatario sea enjuiciado por presuntas irregularidades
en la financiación de su campaña electoral. Flanqueado por sus colegas
centroamericanos, Bolaños respondió con dureza anunciando que cualquier intento
para acortar su período sería considerado como el equivalente de un golpe de
estado.
Integrantes del gabinete fueron desaforados por el Parlamento, llevando a
cinco el total de los funcionarios del poder ejecutivo que debieron responder a
los tribunales por supuestas irregularidades en la pasada campaña electoral.
La renuncia del vicepresidente José Rizo Castellón complicó aún más la
situación. La separación de Rizo de su cargo, sin embargo, no estuvo
directamente relacionada con la crisis política que enfrentaba a los poderes
ejecutivo y legislativo, a pesar de que el funcionario se había apartado de
Bolaños y casi no era tomado en cuenta para los asuntos de Estado. Rizo renunció
para poder luchar por la nominación como candidato presidencial del partido
Liberal, y para dar cumplimiento a una disposición legal que obliga a los
candidatos a renunciar a cualquier cargo público por lo menos con un año de
anticipación.
Como preparación hacia las elecciones del 2006, el surgimiento de dos nuevas
alternativas políticas que se ubicaron en los primeros niveles de preferencia
del electorado, fue uno de los fenómenos políticos más positivos del 2005, y
reflejaron el cansancio hacia el caudillismo en el PLC y el FSLN. Según la
última encuesta de CID Gallup del año 2005, el ex alcalde Herty Lewites, que
todo el año había punteado primero en la intención de voto presidencial, logró
ubicar a la Alianza Herty 2006 con un 10% de preferencia partidaria a nivel
nacional, con lo cual se la podía considerar una tercera fuerza en el país. Algo
similar sucedió con la alianza que llevaba como candidato a Eduardo Montealegre,
ex PLC.
Por otra parte, en su plan de cancelación de deudas para los países pobres
altamente endeudados, el G-8 incluyó a Nicaragua como uno de los 18 países cuya
deuda total será cancelada de manera inmediata, con lo que se espera que ello
traiga alivio a la situación financiera nacional.
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