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Tendencias del desarrollo democrático
por país
 
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Perú
muestra un mejor nivel con respecto al año 2005, creciendo más del 14% y
subiendo un lugar en el Ranking, del puesto 15º al 14º. Aunque todavía se
mantiene en el grupo de países con bajo desarrollo democrático.
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Ha
obtenido una leve mejora en todas sus dimensiones, especialmente en la
Subdimensión Económica.
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Todos
los indicadores de la Dimensión II “Respeto de los Derechos Políticos y
Libertades Civiles” han mantenido los mismos valores que en el 2005, con une
leve mejora en el indicador de género.
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Su
desempeño ha sido positivo en la
Dimensión III “Calidad Institucional y Eficiencia Política”,
basado en un mejor comportamiento de los Indicadores de Participación de los
Partidos Políticos en el Poder Legislativo y de Accountability, aunque muestra
un retroceso en el Indicador de Desestabilización, por contar con una mayor
cantidad de víctimas de la violencia política.
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En la
Subdimensión “Capacidad para Generar Políticas que Aseguren Eficiencia
Económica”,
los mejores valores alcanzados en PIB per cápita, Brecha de Ingreso,
Endeudamiento e Inversión, hicieron que el descenso leve en el puntaje
obtenido en Libertad Económica no haya impedido el crecimiento del país en
esta subdimensión.
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No ha
sucedido el mismo comportamiento en Capacidad para generar políticas que
aseguren Bienestar por el pobre desempeño en Salud y en Educación, y por no
obtener logros importantes en la lucha contra el Desempleo y la Pobreza.
MEMORIA DEMOCRATICA
PERU
Uno de los datos políticos del año fue la reiteración de crisis de gabinete
que vivió el gobierno. El pico de tensión se produjo, en agosto, cuando el
Presidente, Alejandro Toledo, designó a Fernando Olivera como ministro de
Relaciones Exteriores y desató la crisis ministerial total, que incluyó la
renuncia de Carlos Ferrero a su cargo de premier. Así obligó a todo el gabinete,
incluyendo al flamante canciller, a poner sus cargos a disposición del
presidente. Inicialmente, Toledo hizo oídos sordos a las manifestaciones
opositoras a la posibilidad que Olivera integrara el gabinete, no sólo de los
miembros de su propio partido, sino además de la opinión pública y de los
restantes ministros, hasta que debió ceder y desistir de la incorporación de
Olivera, que era el líder del Frente Independiente Moralizador - FIM, su aliado
político. Tras dos días en el cargo, Olivera, debió renunciar, pero lo hizo
dejando en claro que se consideraba una víctima del oficialismo: dijo al
renunciar que la renuncia de Ferrero fue un acto de traición, diseñado para
asesinarlo política y moralmente.
Pese a su escasa popularidad, el gobierno de Alejandro Toledo dio muestras de
respetar libertades civiles y políticas fundamentales para un régimen
democrático. El Ejecutivo, por ejemplo, al margen de una u otra intención de
entrometerse en los medios de comunicación, respetó la libertad de prensa; el
uso de la represión ante la infinidad de movilizaciones urbanas y rurales fue
limitado; la relación entre el Ejecutivo y el Poder Judicial tuvo momentos de
tensión a causa de declaraciones críticas del presidente Toledo y respuestas de
la misma intensidad por parte de la Corte Suprema, pero si el Poder Judicial
funcionó mediocremente y con pasmosa lentitud en los casos de corrupción, por
ejemplo, esto no se debió a una injerencia del Ejecutivo sino a actitudes
estrictamente propias e institucionales.
Durante el 2005, a su vez, comenzó en firme la carrera para las elecciones
presidenciales que se realizaron el 9 de abril de 2006. Muchos son los
candidatos que se presentaron, aunque los favoritos eran Lourdes Flores, de la
Unidad Nacional, que alcanzaba más del 25% en las encuestas y Ollanta Humala,
del recientemente creado Partido Nacionalista Unión por el Perú, con el 22%. Más
atrás aparecían Alan García, del APRA, Valentín Paniagua, del Frente del Centro,
y los fujimoristas, que ya percibían que su líder no podría presentarse a la
contienda por la inhabilitación que pesaba sobre él y que no poseerían, en tal
caso, mayor caudal electoral. Alberto Fujimori, quien trató de forzar los
acontecimientos con audacia, se encontraba detenido en Chile, a la espera de su
posible extradición.
Ollanta Humala es un teniente coronel retirado, que intentó, en años pasados,
un golpe de estado contra Fujimori, y se propuso como candidato antisistema con
un mensaje radical, populista y de izquierda. Su posible victoria daría
verdadero alcance regional al grupo que encabezan Chávez y Fidel Castro, y que
ahora cuenta con el mandatario boliviano. Por eso las elecciones del Perú eran
realmente decisivas y mostraron hasta qué punto esta tendencia podía convertirse
en un verdadero polo de importancia a nivel continental.
La intención de voto de Ollanta Humala parecía, hacia fin del 2005, subir
como la espuma. La última encuesta de Ima, en Lima y Callao, lo ubicaba con
11,2% en tercer lugar, solamente detrás de Lourdes Flores y Alan García. El ex
presidente Alberto Fujimori había retornado a Sudamérica el 6 de noviembre. Pese
a su condición de prófugo de la justicia peruana, Fujimori seguía afirmando que
se postularía a la presidencia el año próximo.
Los meses anteriores a la elección de abril se presentaron difíciles e
inciertos. Pese a que en las encuestas Lourdes Flores se encontraba en un sólido
primer lugar desde hacía unos meses, no existía un claro favorito para ganar los
comicios del 9 de abril. Eran muchos los indecisos, y los liderazgos de los
candidatos de los partidos tradicionales parecían volverse más frágiles cada
día. Todo indicaba que en los sectores más pobres, el llamado a ganarse los
votos fujimoristas era Humala. Sin embargo, el líder del Partido Nacionalista no
obtendrá los mismos resultados en los sectores económicos A y B. Entre la
derecha empresarial el rechazo será absoluto. Ahí se concentrará la principal
base de apoyo de la candidata del PPC.
Durante el 2005 el Perú mantuvo un desarrollo económico positivo. En términos
de crecimiento económico, el PBI creció el 6.7%, gracias a un crecimiento
dinámico de los sectores agrícola y de minería e hidrocarburos, pero también
gracias a otros sectores como la producción eléctrica y la construcción. Las
exportaciones tuvieron un crecimiento de 37%, incentivado por los favorables
precios internacionales de los minerales y otras materias primas y los mayores
volúmenes embarcados hacia el exterior.
La inflación fue históricamente baja (1.49%), reflejando una recuperación en
relación al 2004, cuando la inflación fue un poco más alta (3.48%), debido al
incremento del precio de los productos agrícolas. El entorno económico favorable
tuvo efectos positivos para la inversión privada, que mostró gran dinamismo
durante el 2005, registrando un incremento de 13.9%.
A pesar de registrar varios logros importantes en términos económicos durante
los últimos años, el Perú todavía es caracterizado por un alto de pobreza y
desigualdad entre sus ciudadanos. Según el Instituto Nacional de Estadística e
Informática del Perú (INEI), el 51.6% de los peruanos eran pobres en el 2004,
comparado con el 54.3% en el 2001. Alrededor del 19.2% de la población vivía en
extrema pobreza en el 2004, una mejora desde el 2001, cuando el 24.1% vivía en
esa condición. Aunque estos resultados demuestran una mejora en los s de
pobreza, aún falta mucho antes de llegar a una cohesión social en el Perú, lo
que representa el problema más agudo en este país.
De igual manera, el último informe de vivienda del INEI (2005), demuestraba
que existen muchos problemas de calidad de vivienda. Un 41% de las viviendas en
el Perú tienen piso de tierra y menos que la mitad (48.5%) tiene red pública de
desagüe dentro de la vivienda. Aproximadamente 60% tiene conexión de agua en la
vivienda, mientras un 72% tiene luz eléctrica.
La cobertura de la educación en el Perú ha aumentado durante los últimos años
llegando a más de 80% y, según el último censo del INEI, unos 11.8% de la
población carecen de nivel educativo. Sin embargo, un estudio de las Naciones
Unidas demuestra que la calidad de la educación es la segunda más baja en
América Latina, sólo Haití tiene una calidad peor, y que el Perú está lejos de
los estándares internacionales en cuanto al conocimiento básico de los alumnos.
Además, unos 17% de la población entre 3 y 16 años no asiste al colegio, debido
a la falta de centros de estudio o la falta de dinero, y todavía, un poco más
que 13% de los peruanos son analfabetos.
La tasa de desempleo ha mejorado ligeramente durante los últimos años,
bajando desde 9.7% en diciembre del 2003 hasta menos de 8% en diciembre del
2005. Sin embargo, todavía hay una gran cantidad de peruanos que no está
empleada adecuadamente. Una gran cantidad está subempleada, es decir trabajan
menos que 32 horas por semana y desean trabajar más. Además, el sector informal
ocupa gran parte de la economía peruana (más de 60%), lo que significa que gran
parte de las personas empleadas no cuentan con seguro social, vacaciones y otros
beneficios ligados con un trabajo formal.
En política internacional se frustró la negociación del TLC con Estados
Unidos. Primero se retiró Ecuador, después Colombia y finalmente también el
Perú. Mientras que Ecuador y Colombia ya se habían retirado el 22 de noviembre
de 2005, el Perú recién lo hizo el 23. La razón: no había acuerdo con respecto a
las áreas de agricultura y propiedad intelectual. En agricultura, la clave son
los “productos sensibles”: aquellos productos que perderían mucho mercado si
tuvieran que competir de igual a igual con sus similares estadounidenses. Para
proteger a estos productos, el Perú propuso la introducción de cuotas de
importación que se irían elevando paulatinamente. En el tema de la propiedad
intelectual, el Perú aceptó que las empresas farmaceúticas pudieran proteger los
datos de pruebas de sus medicamentos por cinco años. La manzana de la discordia
estuvo en el tema de las patentes sobre plantas y animales: El Perú rechazaba
que se otorgaran, EE.UU. en cambio lo exigía.
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