Argentina ocupa el puesto 15 entre 18 países en el Indice de Calidad Institucional y Eficiencia Política del Informe 2010 de Desarrollo Democrático en Latinoamérica de la fundación Konrad Adenauer y la consultora Politat.com, muy por debajo de Uruguay y Chile, que lideran la lista, y apenas por encima de Bolivia, República Dominicana y Honduras. Este resultado obedece a deficiencias del sistema político y, entre otros aspectos considerados, a los reiterados ataques a la prensa independiente. El informe advierte sobre “el proceso de vaciamiento de las estructuras políticas e institucionales del país”. La profundización de esta tendencia, y especialmente la persistente vocación oficial de controlar los medios de comunicación seguirán afectando severamente a la calidad institucional del país, según los expertos. Esta nueva evaluación negativa sobre calidad institucional se suma a otros relevamientos, como el Transparencia Internacional, organismo que en sus últimos informes ha advertido sobre la opacidad de los actos de Gobierno y la trama de abuso y arbitrariedades que amparan prácticas corruptas. Problemas como el debilitamiento de los organismos de control de las actuaciones estatales, la mora de la Justicia en las causas por corrupción y en el control del financiamiento de las campañas políticas, las distorsiones electorales de las candidaturas “testimoniales” y las listas “colectoras”, los continuos embates sobre la prensa independiente y el deterioro en la seguridad jurídica tienen efectos corrosivos sobre la vida política y también sobre la economía, porque desalientan las inversiones de largo plazo.
Una evaluación sobre calidad institucional coloca a la Argentina entre los últimos puestos en Latinoamérica. El deterioro institucional afecta la vida política y la economía.