La Democracia en América Latina
Evelio Ramírez Martínez
Acaba ser publicado el informe de la fundación alemana Konrad Adenauer, que clasifica las democracias vigentes en América Latina, de acuerdo a un índice denominado de desarrollo democrático. Según este documento, las democracias más dinámicas en la región son las vigentes en Chile, Uruguay y Costa Rica, pues su sistema político funciona en base al respeto institucional y con agendas de largo plazo. En el primer puesto se sitúa Chile con 10 puntos, seguido por Uruguay con 9,732 puntos y en tercer lugar aparece Costa Rica con 9,252.
El segundo grupo, lo integran Panamá con 6,127 puntos, Perú con 5,765, Argentina 5,667, México 5,455, Brasil 4,691 y Colombia 4,305 puntos.
En el resto de los países del área, el índice que alcanza cada uno de ellos no llega siquiera a superar el promedio que lograra Latinoamérica en conjunto.
De los 18 países, 12 mostraron, con respecto al período anterior, una caída en la defensa de la libertad y derechos del ciudadano; entre tanto, en 11 de ellos empeoró la calidad institucional y la eficiencia política.
Respecto a nuestro país, hay que aceptar que ocupa lugar muy secundario entre las democracias de América Latina, no obstante haber sufrido, a través de su historia, menos que otros pueblos del subcontinente, el rigor de las dictaduras militares tan frecuentes en los países del área durante el siglo XIX.
Pero estos datos, de la muy importante fundación alemana, vale la pena confrontarlos con los registrados por el “Latinobarómetro” correspondiente al año pasado. Al respecto, al observar los cuadros que dicho boletín presenta, se puede constatar como la clasificación elaborada por tal fundación, bien expresa la real situación que afronta la democracia en los pueblos de América Latina.
A la pregunta: ¿es muy probable que haya un golpe de estado en su país?, cuando en Ecuador un 36% de los encuestados dijo que sí y en Brasil 34% se pronunció en igual forma; en Costa Rica únicamente un 12% dijo que sí, en Uruguay un 7% y un 6% en Chile.
Otra pregunta no menos significativa, para medir la vigencia de la democracia real en algún lugar, fue la siguiente: ¿Está de acuerdo en que el gobierno pueda clausurar un medio de comunicación?. La respuesta en Republica Dominicana fue 37% afirmativa, en Guatemala 36%, en Colombia 29%, en Chile 18% y en Uruguay únicamente un 13%.
Otra pregunta interesante fue ésta: ¿No apoyaría usted un gobierno militar? En Costa Rica 91% no lo apoyaría, en Uruguay 78%, en Chile 70%, en Colombia 68% y en el promedio de Latinoamérica un 68%.
Quizás una de las más interesantes preguntas formulada por el “Latinobarómetro” fue la siguiente: ¿La democracia es preferible a otra forma de gobierno?, la que fue respondida así: En Uruguay 81% de los encuestados dijeron que sí; en Costa Rica 74%, en Chile 59%; en Colombia 49%; en Ecuador 43%, en México 42% y en Guatemala únicamente un 41%.
A la pregunta: ¿No puede haber democracia sin Congreso? En Uruguay estuvo de acuerdo con esta pregunta, un 80% de los encuestados; en Costa Rica un 73%; y en Chile 59%. En cambio en Colombia, solo 38% aceptaron esta condición, es decir que la mayoría de los compatriotas consideran que el parlamento no es institución indispensable, para que opere cabalmente una democracia.
Finalmente, a la pregunta: ¿No puede haber democracia sin partidos políticos?, la respuesta fue la siguiente: 81% de los uruguayos estuvieron de acuerdo con esta premisa, 73% de los costarricenses y 59% de los chilenos. En cambio en Brasil solo un 48% de los encuestados consideró necesaria la presencia de partidos políticos como bastión de la democracia; en Ecuador 44% y en Colombia únicamente 43%. Así como la mayoría de colombianos considera que no es necesario que exista Congreso para que opere la democracia, de igual manera, esa misma mayoría cree que sin partidos políticos organizados es posible construir dicha democracia.
De todas maneras, tres países del área, cuyas democracias sufrieran también los embates de la dictadura ostentan hoy el título de verdaderas democracias. Al respecto, no es posible olvidar la revolución que se diera en Costa Rica por allá a mediados del siglo pasado, cuando don Pepe Figueres y don Otilio Ulate lograran encauzar su país por la senda del avance político; lo mismo que tampoco pueden echarse al olvido las dictaduras que sufrieran Chile y Uruguay en la época reciente de la guerra fría; etapa histórica hoy ampliamente superada por estos dos países hermanos.. .
Para concluir: si estas tres naciones han logrado tal avance en su proceso político, ¿por qué los otros que integran la América mestiza no pueden alcanzar también ese plausible objetivo en un corto plazo? |